Zonas comunes de las comunidades de vecinos: control, acceso y responsabilidades

En las comunidades de vecinos cohabitan muchas personas que tienen sus propias personalidades, ideas, intereses y particularidades. Así que, para poder mantener una buena y favorable convivencia deben marcarse y respetarse una serie de directrices, algunas de ellas por las propias leyes, normativas o estatutos de la propia comunidad. 

Una de las principales causas que suele ocasionar disputas son las zonas comunes. Así que a continuación, desde Digital Mantenimientos, vamos a resolver todas las dudas al respecto. 

¡Adelante!

Zonas comunes en comunidades de vecinos

La Ley de propiedad horizontal, encargada de delimitar las actuaciones en las Comunidades de vecinos, no habla explícitamente sobre los elementos comunes, aunque sí hace referencia a ellos en su artículo 3, remitiendo a lo establecido en el artículo 394 del Código Civil. En éste, se definen los elementos comunes de una comunidad de vecinos como aquellos necesarios para el uso y disfrute adecuado del edificio por parte de todos los residentes. 

¿Qué zonas existen en una comunidad de vecinos?

Dependiendo de cómo sea la comunidad, así serán los espacios comunes. Éstos son, por ejemplo, el suelo, los muros de carga, los techos, la piscina o jardines si existen, las escaleras, el portal, las terrazas o azoteas comunes, el ascensor, los contadores, los pasillos…

¿Quién tiene acceso?

Según establece también el código civil, todos los partícipes de la comunidad tienen derecho de acceso a las zonas comunes. Pudiendo hacer uso de ellas cuando sea preciso siempre y cuando no suponga un perjuicio o impida que el resto de vecinos pueda utilizarlas del mismo modo.

Además, se especifica que ningún propietario podrá modificar o alterar ninguna zona ni elemento común sin el consentimiento de los demás. 

En caso de incidencia, ¿quién tiene la responsabilidad?

Las zonas comunes, al igual que son para uso y disfrute de todos los vecinos, son responsabilidad de los mismos por igual. Es decir que, en el caso de sufrir algún desperfecto, por ejemplo, será la comunidad, y por tanto todos los propietarios, quienes deberán hacerse responsables y cargo de las reparaciones. 

De ahí la importancia de contar con una buena empresa de mantenimiento y, además, de un completo seguro para la comunidad que proteja ante cualquier incidente. 

Diferencia entre zonas comunes y zonas privativas

Como hemos comentado anteriormente, las zonas comunes son aquellas para uso compartido de todos propietarios mientras que, como también recoge el artículo 396 del Código Civil, las zonas privativas son aquellas que están debidamente delimitadas y son independientes y que, por tanto, pertenecen en exclusividad a cada vivienda. Así pues, son de uso único para el propietario de la misma. 

A diferencia de las zonas comunes, la ley permite que las zonas privativas puedan ser modificadas, siempre y cuando se encuentren dentro de la zona delimitada como su propiedad y, además, no afecten al resto de elementos comunes.

Algunos ejemplos de zonas privativas son, por ejemplo, la propia vivienda, el garaje, el trastero, los tabiques…

Pero, además, también existen zonas comunes que tienen asignado un uso privativo. Como suelen ser las terrazas que hacen de cubierta del edificio por las que debe accederse a través de una propiedad.

En estos casos, aunque el disfrute sea privado para un vecino en concreto, la responsabilidad puede recaer también sobre la comunidad. Dependiendo, claro está, de los motivos que hayan causado los desperfectos: problemas estructurales, mal uso…

Uso de las zonas comunes ¿qué puedo y no puedo hacer?

Por tanto, en las zonas comunes se puede hacer lo siguiente:

  • Disfrutar de ellas
  • Hacer uso
  • Cuidarlas y respetarlas

Y, por el contrario, no se puede:

  • Hacer modificaciones sin la autorización de la comunidad
  • Ocuparlas de ningún modo privativo
  • Entorpecer el disfrute del resto de propietarios

¿Cómo gestionar la seguridad en las zonas comunes?

Una de las grandes preocupaciones y objetivos de cualquier comunidad de vecinos es lograr proteger y gestionar la seguridad de las zonas comunes para evitar posibles hurtos, desperfectos, accesos no permitidos…

Para ello, en Digital Mantenimientos te proponemos dos soluciones infalibles que ayudarán a la comunidad a conseguir una convivencia tranquila y en paz.

Control con cámaras de videovigilancia 

Las cámaras de videovigilancia son elemento perfecto para disuadir a propios y extraños de desarrollar actividades ilícitas, y hasta ilegales, en las zonas comunes.

Previenen posibles hurtos y robos, desperfectos e, incluso en el caso de ocasionarse cualquier incidente, pedir responsabilidades a quienes correspondan y entregar las imágenes, legalmente, a la autoridad competente que las solicite.

Es importante recordar que la instalación y el mantenimiento debe llevarse a cabo, siempre, bajo la supervisión de una empresa debidamente homologada y competente, como Digital Mantenimientos, para garantizar que los elementos instalados son los adecuados y que se cumplen todas las especificaciones legales al respecto.

Control de acceso con cerrajería electrónica

Por otro lado, la cerrajería electrónica es un gran avance para la seguridad de las zonas comunes de las comunidades de vecinos.

Existen diferentes materiales que se pueden instalar y facilitan el control de acceso a todas las zonas delimitadas como comunes. Se pueden utilizar llaves electrónicas, códigos, tarjetas de cercanía… Son casi imposibles de copiar y, además, permiten llevar un control de acceso así como reprogramación y bloqueo de llaves perdidas.

En Digital Mantenimientos te ofrecemos soluciones para controlar las zonas comunes, como la instalación de sistemas de cerrajería electrónica o videovigilancia y cámaras antivandalismo, que te facilitarán la supervisión y el control de acceso a estas áreas. 

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